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| Prados agrícolas |
Hoy, los Campos de Oba es uno de los espacios con gran carga simbólica de la Fiesta de las Piraguas, un lugar donde deporte, convivencia y tradición se unen desde los orígenes mismos del Descenso.
Un lugar elegido por los pioneros
La vinculación de los Campos de Oba con el Descenso se remonta prácticamente al nacimiento de la prueba.
En 1931, durante la segunda excursión-descenso organizada por Dionisio de la Huerta y sus compañeros, estos realizaron una expedición previa para buscar un lugar adecuado donde celebrar una merienda campestre al finalizar la jornada. El lugar elegido fue los Campos de Oba, desde entonces, quedaron ligados para siempre a la historia del Sella.
Aquellos jóvenes pioneros difícilmente podían imaginar que el sencillo almuerzo que celebraron junto a la ría acabaría convirtiéndose en una de las tradiciones más arraigadas y queridas de la Fiesta de las Piraguas.
El gran punto de encuentro del Sella
Con el paso de las décadas, los Campos de Oba fueron adquiriendo cada vez más protagonismo, lugar donde se celebra la comida campestre, se instala una gran carpa para los participantes y se realiza el reparto de premios.
La importancia de este espacio quedó reflejada también en la labor organizativa de Jacinto Regueira, una de las figuras históricas del Descenso, quien se encargó durante años de coordinar los eventos celebrados en este paraje. Así pues, desde la década de 1950, se consolidó la comida oficial para los participantes, la entrega de premios y, con la gran afluencia de deportistas derivada de la internacionalización de la prueba, una zona de acampada gratuita destinada a los palistas.
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| Tren fluvial |
Tras la llegada de las embarcaciones a Ribadesella, muchos viajeros se desplazan en el Tren Fluvial hasta los Campos de Oba para encontrarse con los deportistas, organizadores, visitantes y vecinos. Gentes de Santianes, Lloviu, El Alisal, Cueves, Collera, Meluerda, Camangu, Tezangos, Ribadesella... acuden cada año a este paraje, convirtiendo la jornada del Descenso en una auténtica fiesta popular. Aunque no figura en el calendario oficial como día festivo, para muchos es una fecha señalada en la que la actividad cotidiana se detiene para participar en la celebración..
A orillas de la ría, la romería, los bailes regionales, la comida campestre y la sidra creaban un ambiente único en el que los palistas podían recuperarse del esfuerzo realizado mientras el público celebraba junto a ellos el éxito de la jornada.
Y, como colofón a la jornada, la fiesta continuaba hasta bien entrada la noche en las verbenas de Ribadesella.
Un escenario privilegiado junto a la ría
La ubicación de los Campos de Oba no es casual. Situados en Santianes del Agua y Lloviu, muy cerca del puente de San Román y de la desembocadura del Sella, constituyen la transición natural entre el río y la ría.
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| Caravana de coches en La Ribera |
Este entorno ha sido históricamente uno de los puntos más concurridos para seguir la competición. Muy cerca se encontraba la antigua presa de Cueves, durante décadas uno de los obstáculos más espectaculares del recorrido, donde se produjeron vuelcos, adelantamientos y algunas de las anécdotas más recordadas de la prueba.
Además, las categorías de cadetes, mixtos K2 y C2, veteranos mayores de 50 años y RR tienen su meta en el puente ferroviario de San Román, a las puertas de los Campos de Oba, reforzando aún más la relevancia de este paraje dentro de la competición.
Tradición viva en el siglo XXI
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| Recepción de tren fluvial |
La programación oficial mantiene la tradicional comida campestre y la entrega de premios de todas las categorías en este mismo recinto.
La organización sigue considerando los Campos de Oba como el gran espacio de convivencia de la Fiesta de las Piraguas, donde palistas, clubes, autoridades y aficionados comparten una jornada que va mucho más allá de la competición deportiva.
Incluso en los años más recientes se han realizado esfuerzos específicos para recuperar y mantener esta tradición, instalando grandes carpas y servicios para garantizar que la comida campestre continúe siendo uno de los momentos más emblemáticos de la celebración.
La relevancia de los Campos de Oba trasciende al propio Descenso Internacional del Sella y los ha convertido en escenario de otros importantes acontecimientos vinculados al piragüismo. Desde 1994 albergan la meta del Descenso Adaptado FEDEMA; desde 2006 forman parte del recorrido del Minisella, cantera natural de futuros palistas; y constituyen también el punto final para miles de personas que cada temporada descienden el Sella en canoas de turismo activo, una actividad que se ha convertido en uno de los motores económicos de la comarca. Además, en este entorno se encuentra el histórico taller de piraguas de la familia Cuesta, una saga estrechamente ligada a la historia del Descenso y protagonista de numerosas victorias en sus primeras décadas.
Mucho más que un lugar
Los Campos de Oba representan algo que ha acompañado al Descenso desde sus comienzos: la idea de que el Sella no es únicamente una competición deportiva.Es encuentro, amistad, convivencia y sentimiento de pertenencia. Es el lugar donde los campeones reciben sus trofeos, donde los participantes intercambian experiencias y donde miles de personas celebran cada año una de las fiestas más universales de Asturias.
Desde aquella merienda improvisada de 1931 hasta las multitudinarias celebraciones actuales, los Campos de Oba siguen siendo el corazón festivo del Descenso Internacional del Sella, un rincón de Santianes del Agua y Lloviu que forma parte inseparable de la memoria colectiva de la Fiesta de las Piraguas.





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